Contáctanos en el teléfono 660 32 78 21 o por e-mail: info@lasmodernas.es

III Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español (CICTE)
Madrid, octubre de 2014. Crónica moderna

8952_687928587981621_6922697359989866549_n
Los días 24, 25 y 26 de octubre se celebró en Madrid este tercer encuentro internacional de correctores, bajo el lema «Tus palabras son tu imagen», y Las Modernas asistimos con toda nuestra ilusión. Esa que siempre ponemos en el trabajo diario y en las nuevas posibilidades de aprender y mejorar. El congreso, organizado por la Unión de Correctores (UniCo), reunió a profesionales de España e Hispanoamérica, y planteaba, en su programación, algunas cuestiones interesantes, como, por ejemplo, el modelo de corrección en Hispanoamérica, o un análisis de la corrección en el proceso de traducción. Nos parecía interesante también la presentación de un innovador software de corrección automática (cuya licencia no nos tocó en el sorteo, y lo lamentamos mucho), o las reflexiones en torno a la aplicación de libros de estilo en los medios de comunicación.

Sin embargo, nos pareció muy sorprendente que los agentes editoriales estuvieran totalmente ausentes en un congreso como este.

10629768_687923184648828_2205400692029860687_nHe de decir (por si alguno no lo sabe) que los correctores desarrollamos nuestra labor fundamentalmente en editoriales o empresas afines. Solemos participar en el proceso de producción de los libros. Hacemos libros. También hay una presencia nada desdeñable (aunque cada vez más exigua) de correctores en los medios de comunicación. Y en estos dos ámbitos (editoriales y prensa escrita) es donde nos enfrentamos a retos diarios: sobre condiciones laborales, sobre avances tecnológicos, sobre formatos, sobre métodos de trabajo, etc. En los últimos años, además, desempeñamos labores de editores, negros, asesores personales y hasta padres de muchos autores particulares, que cada vez publican más obras en plataformas de autoedición. Estos autores, al haber renunciado a la mediación de las editoriales, descargan en nosotros muchas responsabilidades.

Esta es la realidad.

El III CICTE ha supuesto para Las Modernas una realidad paralela, que desconocíamos (y que no sabemos si existe fuera de la imaginación de algunas personas), en la que:

– Los correctores se llaman asesores lingüísticos. Trabajan en empresas de marketing, telefonía, aeronáutica, farmacia… etc. y en instituciones oficiales como el Congreso de los Diputados. Toma ya.

– Los correctores pueden establecer sus tarifas. Existe ahí fuera un mercado laboral en el que podemos exigir un precio más o menos justo, más o menos lucrativo, por nuestro trabajo.

– Los libros no son muy importantes (ya que nadie habló de ellos) y, en cualquier caso, su proceso de producción ahora mismo no plantea ningún problema ni reflexión.

Lamentamos, y tememos, que alguno de los asistentes se haya llevado estas impresiones equivocadas. No entendemos el motivo, y aún cuatro días después seguimos preguntándonos qué pudo pasar en la organización de este evento para que se decidiera dibujar semejante panorama y para que, teniendo los recursos adecuados (en profesionales, algunos venidos desde muy lejos, y en soporte logístico), no se quisieran abordar las cuestiones que verdaderamente nos preocupan a los correctores.

Retomemos los tres puntos anteriores:

– Es posible que algunas grandes corporaciones tengan entre sus recursos humanos la figura de alguna especie de redactor, revisor, corrector, jefe de prensa que se dedique a pulir los textos corporativos. No lo llaman asesor lingüístico. Seguramente lo llamen Pepe o Marisol, o a lo que responda, y con un canto en los dientes. Podríamos decir, tal vez, que hay un 0,000000001% de correctores trabajando en empresas no editoriales. Bien por ellos. El 95% de las empresas españolas (que son pymes) no se han planteado ni se plantearán jamás la contratación de asesores lingüísticos, porque ni saben lo que son ni (en caso de saberlo) creen que puedan ser necesarios. El dinero no se gasta ya ni en los sueldos de los empleados que producen el bien o servicio ofertado por las empresas; ¿cómo se va a gastar en contratar a un corrector? Por Dios santo.

– La realidad de las tarifas con las que se está trabajando ahora para las editoriales es que la tarifa la impone la editorial. Cuando alguna te llama, te ofrece lo que “puede pagar”. Si te gusta, bien. Punto. Cuando se nos piden presupuestos, estos tienden a ser a la baja, porque cada vez se quiere pagar menos. A pesar de ello, a veces ocurre que después de haber realizado tu trabajo tardan en pagarte, intentan regatear el precio final (¿pero no estaba cerrado? Parece ser que no) o directamente no te pagan (estos son los menos, pero casos hay). Un corrector puede tener sus tarifas. Pues claro, todos las tenemos. El precio al que acabamos trabajando es una realidad muy distinta. ¿Y los correctores en plantilla? Son auxiliares técnicos editoriales, el escalafón más bajo del convenio: 1.000 euros.

– En este contexto de crisis económica (y moral), el proceso de producción editorial se ha degradado muchísimo. Hay editoriales que ni siquiera corrigen sus libros. LAS HAY. Las que lo hacen te piden una única lectura absolutamente apresurada (tres lecturas es lo ideal). Pagan poco. El proceso de preimpresión es algo que debe hacerse corriendo y mal. Esto afecta a correctores, traductores, maquetadores y todo tipo de profesionales de las artes gráficas. Los libros son malos. Malos a rabiar. Porque no se leen bien, no se cuidan y no se invierte dinero en ellos. Así, resumiendo mucho.

No obstante este panorama, Las Modernas somos unos seres optimistas y generosos, y creemos que se pueden seguir haciendo libros de calidad. Aspiramos a ello. Creemos también que la nueva realidad digital y de autopublicación nos necesita muchísimo. Ya no como correctores, sino como editores, que es lo que verdaderamente acabamos siendo para estos autores (y para algunas editoriales). Por ello, nos hubiera encantado que en el III CICTE se hubiera hablado de:

– Las relaciones con los editores. Y las relaciones con los autores.

– Bibliografía, norma académica, referentes, autoridades y recursos lingüísticos para ejercer nuestra profesión. No pudo desaprovecharse más la presencia de Manuel Seco y Leonardo Gómez Torrego, entre otros, que apenas plantearon reflexiones interesantes sobre los cambios académicos y la actitud que los correctores deberían tener ante ellos.

– Estrategias de presión para devolver la calidad a los procesos de producción editorial.

– La autopublicación y los nuevos retos del corrector que hace funciones de editor.

– Estándares de calidad: cómo ser un buen corrector con el poco tiempo que nos dan para hacer nuestro trabajo.

– Etc.

Es posible que una vez superados estos escollos, podamos plantearnos convertirnos en asesores lingüísticos y ampliar nuevos horizontes alejados de los libros. Bueno, Las Modernas no lo haremos, porque no podemos vivir sin los libros. Nos debemos a ellos. Son muy majos y nos han dado grandes satisfacciones a lo largo de nuestra carrera profesional. Además, alguien tiene que hacerlos, ahora que todo el mundo se va a ir a trabajar a la Casa Real.

En cualquier caso, en este III Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español hubo aportaciones que nos inspiraron mucho, como la de Ixiar Iza, de la editorial Elhuyar, quien habló de la situación de los correctores en euskera y fue (creo) la única que consiguió recordarnos en dónde trabajan los correctores. También conocimos los nuevos avances en software y aplicaciones informáticas (de las empresas Daedalus y Molino de Ideas), que, como son moderneces pues… nos encantan. No echamos en saco roto nuestra asistencia a este singularísimo evento. Al menos ahora ya sabemos que queda mucho más de lo que pensábamos por hacer. Queda casi todo.

Filóloga románica, posgrado en Desarrollo de Proyectos Editoriales. Editora y correctora. Ha desarrollado su labor en campos tan diversos como la lexicografía, los textos científicos y médicos, o la literatura de ficción. Es especialista en Literatura Española del Siglo de Oro, ámbito en el que también ha trabajado como editora. Se adapta a todo.

8 Comentarios

  1. Víktor 3 años hace

    Muy buena reflexión. Esperamos que, pronto, a los correctores se les empiece a valorar como merecen.
    Nota: no sé si lo sabíais, pero el enlace a vuestro twitter está roto o es incorrecto

  2. Ángeles Pavía Mañes 3 años hace

    Tenéis más razón que un santo. Gracias por haber asistido y por escribir la entrada.

  3. Gustavo A. Silva 3 años hace

    Soy traductor y en una larga carrera profesional (más de 40 años) he tenido mucho contacto con los correctores. Los magros frutos que arrojó ese congreso eran de esperar, habida cuenta de que muchos organizadores y participantes son personas más preocupadas en crearse una imagen artifical y comercializable que en conocer a fondo los asuntos de los que hablan. Con pocas excepciones, hay muchos “todólogos” fotogénicos que no se sabe bien qué hacen pero cuentan chistes y se hacen los simpáticos. Pero son flojitos y algunos son verdaderos farsantes que viven del cuento. Pero viajan por el mundo con credencial de expertos. Y su presencia en los medios de comunicación social es avasalladora, pues estos representan un buen escaparate para anunciarse. Mencionan ustedes una crisis moral y lo que señalo y que ustedes comprobaron son una clara muestra de ello.

    Pero hay todavía muchos profesionales veteranos o aspirantes a ingresar en la profesión y ejercerla como debe ser. Creo sinceramente que en vez de malbaratar dinero y tiempo en esos “congresos” podrían aliarse con profesionales serios y responsables y tratar de organizar activiudades de formación genuinas y sólidas.

    Cordialmente,

    Gustavo A. Silva

  4. Ricardo Marín B. 3 años hace

    Magnífico vuestro Congreso, me habría gustado asistir, pero vivo en suramérica y tengo exigencias económicas ahora que me hubieran impedido viajar hasta España.

    Lo único que les reprocho es que NO permitan participar en la lista de correctores a aquellos que no podemos asociarnos a la organización, por una y otra razón.

    Soy Corrector desde hace muchos años, amén de traductor: les sugiero que NO seáis tan cerrados y elitistas.

    Un cordial Saludo.

  5. Viviana 3 años hace

    Un gusto encontrar su sitio. Lamenté no poder ir al Congreso de Correctores realizado en España, pero por lo visto no me perdí gran cosa. Estoy de acuerdo en mucho de lo que dicen y me gustaría poder compartir sus reflexiones acerca de este encuentro en mi blog, por supuesto citando la fuente. ¡Saludos cordiales desde Buenos Aires!

  6. Autor
    Laura Zorrilla 3 años hace

    Gracias a todos por vuestros comentarios. Víktor, el enlace a Twitter a nosotros nos funciona bien. Si clicas sobre @lasmodernas te lleva directamente sin problemas. ¿No?
    Gustavo A. Silva, nosotros no hubiéramos explicado mejor cuál es la raíz del problema: la “todología” :) Hemos llegado a leer algunas reacciones a este artículo, y en ellas se preguntaban que de qué vivimos, ya que según esta nueva corriente esotérica llamada “asesoría lingüística”, es imposible vivir del sector editorial. Cuando es de lo que estamos viviendo casi todos. Pero cada uno se engaña como quiere, eso es ley de vida.
    Ricardo Marín, no entiendo muy bien eso de las listas de correctores. ¿Te refieres a UniCo? Entiendo que para figurar en el listado de correctores de la asociación habría que formar parte de ella. Eso tiene sentido. De todas formas, por lo que vi en el Congreso, hay numerosas asociaciones en diferentes países de América. Quizás donde tú estás haya una que pueda interesarte.
    Viviana, no te perdiste gran cosa, te lo aseguro. Hubiera sido un viaje demasiado largo para obtener pocos frutos. Puedes citarnos cuando quieras, por supuesto. Nos encanta compartir.

  7. José 2 años hace

    Muchas gracias, Laura, por tu valentía. Pensé que era el único que se había llevado un chasco. Me resultó increíble que no se profundizase en nada: ni en la normativa académica (las burlas y comentarios jocosos hacia Gómez Torrego llegaron a causarme vergüenza ajena) ni en la corrección del libro digital (alguien lanzó una pregunta a la mesa de expertos que no supieron contestar).

    Me pareció que se nos intentó vender en todo momento la idea de asociarnos (cosa que entiendo) y que fue un congreso alejado de la realidad del corrector.

    Opino, como dice Gustavo, que muchos estuvieron más pendientes de tuitear y de ofrecer una determinada imagen que de procurar contenidos de calidad. Ni que decir tiene que se le cantase cumpleaños feliz a Martínez de Sousa cuando ni siquiera estaba presente. Bajo mi punto de vista, la vanidad está reñida con este oficio.

    Pero no todo fue malo: me gustó conocer cómo trabajan los correctores de otros países y que en el Congreso existen correctores que trabajan de forma distinta a los que trabajamos en el sector editorial.

    Un cordial saludo,

    José

  8. Autor
    Laura Zorrilla 2 años hace

    José, muchas gracias por dejar tu comentario. Sé que no fui (fuimos) los únicos en decepcionarnos, y me tranquiliza saber que es así. Absolutamente de acuerdo en la vergüenza ajena. Yo pasé mucha.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR